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Il Vetro di MuranoMurano es una isla de la Laguna véneta, situada a Norte-este de Venecia, a lo largo del canal de los Marani. Como la misma Venecia, en la realidad está compuesta por siete islas menores, de las cuales dos de origen artificial, divididas por canales y rios y conectadas por puentes.

Es totalmente urbanizada y en ella viven unos 5.500 personas. La localidad es nota en todo el mundo por la antigua artesanía de la elaboración del vidrio. En el 1295 se decretó que las cristalerías de Venecia, activas probablemente ya antes del año mil, fueran trasladadas a Murano puesto que los hornos de los laboratorios a menudo fueron responsables de desastrosos incendios, que se volvieron particularmente graves porque a la época las construcciones eran principalmente de madera.
Vetro di Murano


El arte del Vidrio.

Concentrar las cristalerías a Murano sirvió a la Serenissima para controlar mejor la actividad, celosa de un arte que la hizo famosa en todo el mundo ya desde los orígenes. Los "mastri" vidrieros fueron obligados a vivir en la isla y no podían dejar Venecia sin un permiso especial. Muchos sin embargo lograron huir, exportando al extranjero sus técnicas. La más importante crisis que golpeó la industria fue la del siglo XV, cuando se empezó la fabricación de los cristales de Boemia, quizás inspirados a los mismos vidrios de Murano. Venecia salió de la crisis, especie cuando el vidrio fue utilizado por la realización de lámparas, hoy todavía entre las manufacturas más conocidos de Murano.

Sólo los "mastri" vidrieros, entre los que no eran nobles, podían casarse a hijas de patricios. La República en efecto, emanó un decreto, en consecuencia de los desórdenes ocurridos en el Mayor Consejo de Murano, que declaró sólo ciudadanos muraneses los que hubieran nacido en la isla o hubieran adquirido inmuebles en la misma. En el 1602, el alcalde Barbarigo, en censar a los isleños, recurrió a la compilación de un Libro de Oro. La tramitación para conseguir la inscripción no fue ni simple ni breve y en efecto sólo ocurría a través del consentimiento de la República. Quien no resultaba miembro no podía desarrollar ningún tipo de trabajo en cristalería, ni participar en los consejos y ni disfrutar de todos los demás privilegios concedidos a los ciudadanos muraneses.